Traslación de las reliquias de SJD (28-11-17) Huellas en el camino
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en
su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el
trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a
unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las
ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de
su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado
para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de
comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve
desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a
verme. Entonces los justos contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y
te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te
hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y
fuimos a verte?”. Y el rey del dirá: “En verdad os digo que cada vez que lo
hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”. Palabra del Señor.
En nuestro camino nos damos cuenta que Jesús se
identifica con los más necesitados, los que tienen hambre, sed, miseria,
enfermedad,… En el mapa,
en las guías de este tramo del camino, tenemos
como testigo para seguir las huellas de
Jesús a San Juan de Dios, él supo acompañar todas las realidades de las
que nos habla el Evangelio. «San Juan de Dios, testigo de la hospitalidad,
muerto en Granada el 8 de marzo de 1550, fue sepultado en la iglesia de Santa
María de la Victoria, de la Orden de San Francisco de Paula. Más tarde, el 28
de noviembre de 1664, los Hermanos Hospitalarios consiguieron que las reliquias
del venerado Fundador fueran trasladadas a la iglesia de su hospital, en la misma
ciudad de Granada, colocándolas honoríficamente, con gran júbilo, en el altar
mayor»[1].



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