Todos los Santos (01-11-17) Huellas en el camino
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se
sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los
cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados
los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre
y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los
limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan
por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los
cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os
calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra
recompensa será grande en el cielo». Palabra
del Señor.
En nuestro camino
nos encontramos con las bienaventuranzas, parece que Jesús pone cabeza abajo
nuestra forma de ser felices, nos dice que la dicha está en ser pobre de espíritu,
en llorar, en tener hambre y sed de justicia, y es que para entender esto,
tenemos que irnos a nuestro mapa,
en las guías de este tramo del camino,
se nos indica que seguir las huellas de
Jesús es ir descubriendo que el hombre es más feliz cuando es capaz de
amar, aunque en ocasiones implique sufrimiento. La verdadera felicidad la
encontraremos por el camino señalado por Jesús, y aunque comienza aquí en la
tierra, alcanza la plenitud en el final del camino.



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