Domingo XXXI del T. Ordinario (05-11-17) Huellas en el camino
En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos,
diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos:
hacer y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque
ellos dicen, pero no hacen. Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los
hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo
que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las
orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los
asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y
que la gente los llame “rabbí”. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar
“rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos. Y
no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro
Padre, el del cielo. No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro
maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se
enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido». Palabra del Señor.
En nuestro camino se nos llama a dar testimonio y
ser testigos que convencen, no sólo de palabra sino también con nuestras
actitudes, es decir, se nos llama a hacer lo que decimos y dejar de llevarnos
los méritos de otros, no sólo se trata de apariencias, sino sobre todo de
sinceridad. En el mapa,
en las guías de este tramo del camino,
se nos indica que seguir las huellas de
Jesús es que seamos todos hermanos y que actuemos como tal, cuidándonos
y queriéndonos los unos a los otros. Hoy también celebramos la conmemoración de
los difuntos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.



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