Domingo XXVI del T. Ordinario (01-10-17) Huellas en el camino
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los
ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al
primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No
quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo
mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la
voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad
os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el
reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia
y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun
después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis». Palabra del Señor.
Siempre es
posible volver al camino del amor
de Dios, puede ser que empecemos diciendo que no, pero nunca es tarde para
rectificar, Dios quiere corazones arrepentidos y que volvamos a Él. En el mapa, en
las guías de este tramo del camino, se nos indica que seguir las huellas de Jesús es aprender a ser
coherentes, no podemos ir por el mundo comprometiéndonos a cosas que no vamos a
cumplir, no podemos dejar las cosas en el aire y esperar que sea otro el que
realice aquello que podemos realizar nosotros mismos.



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